28 de enero de 2013

Belén Salcedo, Nelgol y yo, 2012, 7.º edición

Belén Salcedo, Nelgol y yo, 2012, óleo sobre tela, 102 x 90 cm



Belén Salcedo

       El nuevo envío de Salcedo, prosiguiendo en su interés por el imaginario femenino, se ha concentrado en la efigie de una mujer, de actitud venusina, sentada en el aire, como si flotara en el espacio violeta que sirve de fondo a la imagen. Hay que apuntar que ésta presenta, empero, fuertes problemas de dibujo y, en especial de proporción. De este modo, el brazo derecho es tan grande y grueso como sus piernas, y la mano termina siendo de mayores dimensiones que la cabeza entera. De igual modo, el tratamiento del escorzo de las piernas produce una figuración incorrecta del muslo. Sin embargo, consideramos que estas dificultades técnicas podrían ser superadas en futuras obras, en las que asimismo, el interés por la psicología femenina generen procesos de conceptuación de mayor calibre. En otro orden de ideas, cabe señalar que la postura corporal de la muchacha, el gesto sensual de acariciar su cabello movido por el viento, así como los pliegues múltiples de su vestido, apuntan a la figuración de una feminidad marcada por la seducción, la autocomplacencia y la disponibilidad sexual. Esta joven de labios rojos ostenta una particular cabellera morada que se disuelve en el fondo, característica que la vuelve “extraña” o atípica, impregnándola de un tono fantasioso. Este cabello posee cualidades serpentinas en sintonía con el sentido de atracción erótica que su dueña presupone. Aunque las armonías cromáticas son, en general, de poco vuelo, el vestido es el elemento figurativo de mayor interés en la obra, con sus riquezas de verdes y sus sugerencias vegetales.


Escrito por: Alejandro Useche

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