28 de enero de 2013

Judith Martínez, Equilibrio, 2012, 7.º edición

Judith Martínez, Equilibrio, 2012, óleo sobre tela, 90 x 100 cm



 Judith Martínez

       Esta pintura de Martínez, por su combinación icónica y la atmósfera de sus espacios desérticos recuerda a las aventuras del arte surrealista y metafísico. Esta composición de armonías cromáticas análogas, plantea las relaciones simbólicas entre la cabeza humana y el caracol. Por la coloración de la escena y el halo o nimbo que rodea la cabeza, podría afirmarse que se trata de una escena de ocaso. Así, la cabeza-sol, con su expresión disfórica y melancólica, pone sobre el tapete el encaramiento de la muerte, la disolución del astro rey y, por analogía, del hombre, en el mar, en la nada. Ahora bien, la figura del caracol, por vía de la aferencia semántica, amplía la acción del conjunto. El caracol es, contrariamente, un símbolo lunar. La espiral de su concha alude a los ciclos de la naturaleza, como son los de la luminaria en cuestión. Lo mismo sucede con los cuernos del animal que se muestra y ocultan como la Luna en sus fases. De este modo, el cuadro escenifica la dualidad Sol / Luna, dramatizando la vida humana a escala cósmica. Aunque la cabeza-Sol muera y se hunda el mar, siempre volverá renovada, como es el destino de todas las formas orgánicas. Tras la muerte, se yergue la vida.


Escrito por: Alejandro Useche 

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